Afortunadamente (creo que) los pocos que leen este blog saben que no se me ha gangrenado la pierna y he fallecido en mi recuperación. Si a alguno no le constaba, que le conste... y si le jode, que se joda. Sigo vivito y ya-no-cojeando.
Lo cierto es que lo de contar mi lesión como si se tratara de unas memorias (o en diferido en vez de en directo) no obedece a ningún plan premeditado, sino simplemente a lo mucho que da de si estar tres semanas en casa. Ya hablaremos de eso en su momento, pero mi inquietud vital de trabajar solo a media jornada para tener tiempo (y pasta) para mi se ha reforzado muchísimo tras estos días de parón.
Decíamos ayer (que diría Fray Luis de León tras cuatro años de trena al volver a dar clase) que me depositaron en casa tras llevarme en una ambulancia. Cómo se mueve un cojo sin muletas? Pues muy malamente... así que me arrastré por la casa hasta que mi amiga Bea y su marido Txema se pasaron por casa para dejarme sus muletas. Como la pobre se rompe algo cada poco, si le amortiza eso de tener muletas. Las regulamos un poco y ya tengo algo de movilidad.
Y ahora viene el siguiente problema. Como coño me visto con la pata tiesa? Vivo solo... no puedo ni ponerme los pantalones. Los gayumbos si, haciendo "canasta" sobre el pie malo y luego metiendo el bueno, pero me gustaría que todo el que se crea que es fácil lo intente. El caso es que el viernes, momento de la lesión era el día destinado a limpiar la casa y hacer la compra, con lo que encima la casa estaba cochina y no tenia papeo. Afortunadamente el sábado mis queridos padres se acercaron para hacerme compra, adecentarme la casa y buscar unas inyecciones que me habían mandado y que no eran especialmente fáciles de conseguir.
La pierna dolía, no me podía valer por mi mismo, estaba hasta el rabo de estar en la misma posición... y encima el vendaje se deslizaba de la zona de la ingle hacia abajo. Tanto se deslizó y tan poco sujetaba que me vi obligado a llamar a Asisa para que me mandaran a alguien para revendarme. Cual fue su respuesta? Pues que para eso tengo que ir a urgencias! Tócate la polla, usted me dice que en casa 15 días con la pata tiesa, y como usted me ha vendado mal, me dice que me joda, y que en contra a sus indicaciones me las apañe para llegar?
Afortunadamente me vino a ver San Dela. No, no me he vuelto creyente de un momento para otro. En el señor De La Fuente ya creía yo gracias a milagros oficiados anteriormente sobre mi persona. El mejor fisioterapeuta del mundo se apareció en mi MSN y después de vacilarme un rato (es lo que tiene la confianza) se presentó en casa el domingo, me quitó la venda, evaluó la situación... y me dejó andando sin muletas! Mis padres volvieron tras conseguir las inyecciones que me harían falta a partir del lunes (el carnicero que no sabía vendar me dio tres como cortesía) fliparon al verme andar por la casa.
Pero la historia no termina aquí... os seguiré contando en estos días (si, volveré a retomar la actividad escritora, lo prometo). Queda la recuperación, el daño colateral de la otra rodilla y del nervio ciático, la seguridad social, etc.
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