lunes 24 de septiembre de 2007

Diario de un cojo, vol. 1

La sanidad en este país, ya sea via pública o via privada es una mierda como un niño de seis años. Me explicaré para que se vea que no es una afirmación gratuita.

El jueves por la noche de forma desconocida sufrí una lesión en mi rodilla que fue diagnosticada el viernes por la mañana en urgencias de la Clínica Moncloa como "Esguince del ligamento lateral interno de la rodilla izquierda". Hasta ahi, perfecto. Llegué a la clínica, me sentaron en una silla de ruedas, me hicieron las placas y me atendio el veterinario (aun no sabía yo que era veterinario y no traumatólogo).

El caso es que el tratamiento indicado por el animal aquel se limitó a ponerme un vendaje compresivo desde el muslo hasta el tobillo y a recetarme inyecciones subcutaneas para evitar que se generasen trombos. Quince dias inmovilizado sin poder hacer nada, ni tan siquiera vestirme solo. Mal asunto, pero bueno.

Total, que al terminar le digo "bueno, pero si no me puedo mover, como me voy a mi casa" "¿como ha venido?" "en taxi... pero si usted me deja así la pierna veo dificil entrar en un coche" "ah pues no se..." para yo proponer "¿y no puede ser en ambulancia?" "ah, si, es posible". Vamos, preocupación total por el enfermo. Segunda petición del oyente... "Oiga, y esto de la silla está muy bien para moverme por aquí, pero ¿no sería mejor que me dejaran unas muletas ya que es lo que me dice que tengo que usar?" "Es que aquí no tenemos muletas" Tocate la polla.

Pues el colega me deja tirado en el pasillo de salida al lado de la recepción y se pira sin decir ni adios. Le digo a la recepcionista lo de la ambulancia y me dice... "el doctor no ha dicho nada". La madre que pario al puto matasanos... explico mi situación de inmovilidad a la recepcionista y me dice la pobre que la solicitud me la tiene que firmar un médico, pero como es muy maja la chica, la redacta ella, trinca a un médico que ni me había atendido por el pasillo, la firma y me dice "ya está, ahora la pido". Le doy las gracias, la pide, y me dice que vienen tardando un mínimo de dos horas.

Y ¿que hace un tipo como yo, sentado en una silla de ruedas, sin poder apoyar una pierna ni doblarla solo en un hospital de urgencias? Obviamente, aprender a conducirla frente a la cara de gilipollas de los que están en las salas de espera acompañando o esperando a sus enfermos que no se preocupan de echarte un cable pese a ir con el maletín del portatil y la mochila encima de tus piernas...

Salgo marcha atrás para hacer más fuerza de la clínica para poder echarme un cigarro y contarle a la familia lo sucedido, así como buscar unas muletas por teléfono. Varios se ofrecen a venir a buscarme, pero... no me podría montar en sus coches asi que sigo esperando, y cuando me canso de fumar y de que me de el aire, vuelvo al interior derrapando por la rampa mientras bloqueo las ruedas con las manos. Espectacular la cara de la recepcionista.

Y como aqui no viene ni Dios, pues entra hambre y toca pilotar hasta una máquina de comida para sacar un sandwich que me llevo como si fuera un perrillo (en la boca) hasta la salita donde estaba aparcado. Por fin llega la ambulancia, me ha tocado una "colectiva" asi que puedo elegir hasta sitio para sentarme y sin mas percances me depositan en casa. Empieza lo complicado que ya os contaré... y como acabé cagandome en el médico y en Asisa el sábado por la noche.

2 comentarios:

La chirla dijo...

Pfff...Yo si quieres me paso por tu casa a animarte con mi boa de plumas rosas que he recuperado esta mañana. Animo, siemfre positifvo, nufnca negatifvo.

Maromo dijo...

Y el vol. 2? ni que estuvieras dándole a la pata por ahí to el día....