No deja de ser curioso el negocio en que hemos convertido los habitualmente "religiosos" momentos de los bautizos, las comuniones y las bodas. Ya hemos dado el primer paso y ya tenemos "bodas civiles", donde los contrayentes no tienen que casarse ante los ojos de "su dios" (que seguro que está mirando, que no tiene nada mejor que hacer), y donde los invitados no tienen que aguantar un sermón de mínimo media hora. Por la parte de negocio de la que hablaba antes, creo que alguien debería inventar ya el concepto "bautizo civil" o "comunión civil". El bautizo civil sería fácil. En el momento que van los padres a apuntar al bebé en el libro de familia (o unos días después si la madre está convaleciente) pues fiestorro. Lo que no tengo tan claro es como celebrar una "comunión civil". Supongo que podríamos celebrar el primer día en que le sacudimos al crío un par de hostias.
El caso es que en las bodas, los novios montan una celebración de la hostia que cuesta una pasta gansa con todos sus amigos, familiares y "compromisos ineludibles". Y aunque no sea el casamiento delante de "el señor", también se monta el festín... lo que pasa es que a éste último no se le invita. El motivo es sencillo. Los novios se gastan un pastizal en el convite y a cambio, los invitados se gastan un pastizal en "regalos", o ya directamente en dinero, para que amorticen el fiestorro y se saquen unos eurillos para el viajecito de novios, terminar de montar la casa, o simplemente tengan unos duros en el banco. "El señor" no suele contribuir con esos regalos, por eso han dejado de invitarle.
Afortunadamente a mi no me invitan a bodas a las que no quiero ir (a veces me encuentro que las circunstancias no me dejan ir), pero todos mis regalos son de corazón, esperando contribuir a la felicidad espiritual o económica de los recién casados.
Lo que me jodió en su momento (y ya protesté), es que me hicieron aflojar la pasta, de una u otra manera, cuando se casó nuestro Principito con la presentadora del No-Do, y encima no me invitaron al sarao. Entiendo que hubiera no hubiera suficientes plazas para todos los que aportamos para financiar la celebración, pero al menos deberían haberse planteado sortear unas cuantas invitaciones entre la plebé que pagó por cojones. Eso, o celebrarla como todo el mundo... con los ahorrillos, o con un crédito que cancelas con los regalos de los INVITADOS... es decir, los que pueden ir a la celebración.
Francamente, ya había olvidado aquella... de no ser porque este finde también tuve que aflojar tela para celebrar el bautizo de la Infantita segunda. Y tampoco me invitaron. Con lo que se me presentan las preguntas habituales en estos casos y que surge cada año y pico. Hasta cuando voy a tener que seguir subvencionando a esta pandilla de vagos que no hace más que procrear? Para el próximo parto se llevarán los 2500 eurillos de "ayuda" no? Por qué realizan actos de millonarios cuando no son mas que unos mantenidos por "el estado" que es de todo menos millonario? Yo puedo entender que el Rey cobre un sueldo por representarnos en el extranjero, que sea un personaje apolítico y todas esas cosas que dicen que hace además de ser "tan campechano", pero el resto de chupópteros a su alrededor? Por qué viven de mi? Por qué bautizan a la Infantita segunda con un despliegue de medios, utilizando tesoros nacionales con los que jamás podrá ser bautizado ningún legitimo propietario de los mismos?
Y la pregunta más importante... hasta cuando?
martes 17 de julio de 2007
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